Había una vez un lugar en el mundo donde solo habían campos, barracas y edificios feos y vestigios de un pasado comercial mejor. Dicen que era tierra de pintores y músicos, aunque hacía tiempo que nada brillaba más que el mar bajo el sol. Habían pasado las vanguardias, kurt Shwitters había muerto, el dadá era un recuerdo vago anterior a las guerras. Fué entonces cuando apareció con luz propia el hombre que ayudó a cambiarlo todo. Se llama Paco, así de redondo y castizo. Existen cientos de dibujos decorando paredes, libros, estaciones de metro, autopistas, paisajes urbanos, objetos cotidianos, museos y entidades marcados con su arte. He tenido la suerte de conocerlo , como otros miles de personas. No es difícil, porque siempre está disponible, aunque a veces esté absorto dibujando y no acabe de centrarse en lo que le dices. Trabaja como quien respira, porque su misión es hacer el mundo más bonito. Todo su arte y energía es para la gente, su gente. Paco es joven de espíritu y creativo. Paco es el aliento de toda una generación de diseñadores.
Paco se escribe en presente, porque no se ha ido.
Nos vemos...
Un fan.



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